El término municipal de Deza se encuentra situado en la parte oriental de la provincia de Soria. Limita con Aragón por la parte Este y por el Poniente y cabalga sobre la Cordillera Ibérica entre las Ramas Castellana y la Bilbilitana o Aragonesa.

La distancia a Soria es de 56 kms y 20 kilómetros, de carretera sinuosa, los que hay que recorrer hasta la autovía Madrid-Zaragoza de las que estamos a 200 y 150 kms de distancia, respectivamente. Por el camino puedes disfrutar de bellos horizontes y de estrechos valles plantados de chopos y frutales y elevadas montañas que nos muestran sus cimas de peñascos y un cielo tan azul y tan límpido que te hará olvidar la constante contaminación de las grandes ciudades: Respira hondo y carga tu mente de oxígeno y del aroma del tomillo y del romero y contempla embobado a montones de buitres volando por las alturas.

La muy Leal y Noble Villa de Deza está asentada sobre una depresión que formara el Río Henar hace aproximadamente dos millones de años y al costado de un gran cerro de calizas, por donde despierta el sol.

Sus orígenes son muy remotos como se pueden demostrar con restos arqueológicos del neolítico en La Peña del Manto, asentamientos celtíberos donde han aparecido restos cerámicos y de monedas, asentamientos visigodos con la necrópolis de Valdecatalan.
Durante la ocupación árabe, en el siglo VIII, es cuando adquiere su mayor importancia como avanzada militar en un principio y como frontera con Aragón después.

En el siglo IX fue asaltada por los cristianos y reconquistada por el Rey de Aragón Alfonso I el Batallador.

En el siglo XII fue reclamada por Castilla a la que desde entonces pertenece salvo breves periodos de tiempo.

El entorno rural que rodea al pueblo rebosa de manantiales de agua cristalina.
En el paraje, próximo al casco urbano y junto a las piscinas, existe el manantial del rio “Algadir” que atraviesa la localidad y termina desembocando en el río Henar.

Este río es aprovechado por medio de un sistema de acequias para el riego de los terrenos que rodean el casco urbano en los cuales se encuentran los huertos y en años pasados se cultivaban productos de regadío entre los cuales se encontraban el maíz, la remolacha, frutales, etc. Y que en la actualidad han sido sustituidos en su mayor parte por campos de cereal.